Jesús Cintora | Las manos de Lutia

martes, 14 de mayo de 2013

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martes, 5 de marzo de 2013

Intereses de demora

Maza en mano, a día de hoy la Policía aún sigue cumpliendo órdenes de desahucio.

Va con retraso. Como pronto, hasta la primera mitad de mayo. El PP no espera tener antes la nueva normativa sobre los desahucios. Así lo aseguran en el grupo parlamentario popular. El portavoz de Economía en el Congreso, Vicente Martínez Pujalte, calcula que entre la ampliación del plazo de enmiendas, la ponencia, el Senado, las vacaciones de Semana Santa en medio y alguna decisión europea pendiente, hay demora. Y eso que iban a tramitar la nueva ley con el procedimiento de urgencia, pero, entre pitos y flautas, a día de hoy lo previsto es que casi nos acerquemos al verano y sigan echando a la gente de sus casas sin una normativa eficaz que proteja a los desahuciados, mientras el Gobierno sigue echando balones fuera. Primero sacó el llamado Código de Buenas Prácticas, que fue insuficiente; después, el decreto de noviembre, que tampoco resolvió la situación; y, ahora, se enfrenta al envite de tramitar una Iniciativa Legislativa Popular de un millón y medio de firmas, con la opinión pública mayoritariamente en contra de los desahucios, mientras pagamos todavía el rescate a las entidades financieras con dinero público. Lo que el Gobierno socialista anterior no arregló, tampoco lo está arreglando este.
En el PP reconocen que están esperando una decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la Ley Hipotecaria, prevista para mediados de marzo. Por el contrario, los socialistas rechazan esa excusa y aseguran que gran parte de las críticas que hizo el tribunal europeo en un dictamen ya están recogidas en las enmiendas del PSOE y de otros grupos de la oposición, por lo que se podría trabajar en el Congreso, sin alargar la espera.
¿Hay interés del Gobierno en el retraso? Digamos que Rajoy está, también en esto, entre la espada y la pared. Por una parte el malestar de los ciudadanos, que demandan otra política contra los desahucios y, por otro, los temores del sistema financiero, que sigue presionando para que los cambios sean muy ligeros, con advertencias de que los impagos podrían desbocarse, aunque a la vez la patronal de la banca también se permite frivolidades como recomendar que se construya más y se concedan más hipotecas. Con este panorama, el presidente es quien debe decidir. De entrada, podría dar la verdadera magnitud al problema, ahora que tanto se habla de transparencia. El Gobierno ni siquiera aporta todavía datos oficiales actualizados sobre las personas afectadas. Si el Consejo General del Poder Judicial elevó la cifra de procesos a 350.000 hasta 2012, el ministerio de Economía optó por un subsecretario que dio por buenos los datos de la banca, que cifra a los perjudicados entre los 5.000 y los 15.000. Entre el cruce de argumentaciones sobre si son primera o segunda vivienda no ha habido un claro recuento oficial con la firma del Ejecutivo. Otro tanto ocurre con el número de viviendas vacías, que eran más de 3 millones según datos del Instituto Nacional de Estadística nada menos que en 2001.
Así las cosas, el Gobierno sigue dando capotazos al problema. Salió airoso el pasado 12 de febrero, cuando a última hora se dio cuenta de que no podía aceptar la Iniciativa Legislativa Popular sobre los toros y, a la vez, en la misma sesión del Congreso, torear a los desahuciados, rechazando las firmas de su propuesta. Seguramente, la noticia del suicidio de un matrimonio de ancianos que iba a perder su casa hizo cambiar de opinión al PP in extremis. Ese mismo día el portavoz popular había dicho que votarían en contra. Ahora, aceptada a trámite la Iniciativa hace casi un mes, quedan los ecos de esa sesión que el presidente de la cámara, Jesús Posada, terminó al grito de “procedan a la expulsión, coño”, entre las protestas de los colectivos que exigen una ley digna.
No es suficiente una moratoria en los desahucios de un par de años, acumulando intereses de demora superiores al 20%, que en el proyecto del Gobierno serían del 12%. No basta con un parque de viviendas para alquiler social de 6.000 casas, en un país con millones de pisos vacíos, de entidades en muchos casos rescatadas con dinero público. Urge mejorar el decreto de noviembre si una madre soltera, en el paro, con un hijo de 5 años con diabetes, cobra 426 euros al mes y no puede acogerse a esta normativa. Hay que legislar de nuevo y hacerlo rápido.
Hubo en 2003 un ministro que negó que existiera la burbuja inmobiliaria en España y respondió enfadado que era “una especulación de la oposición que habla insensatamente de la economía del ladrillo”. Ese ministro añadió: “Un gran porcentaje de la población española ha entrado en una nueva vivienda mediante una hipoteca y con un compromiso de pago futuro, que hay que respetar y trabajar para que puedan atenderlo sin problemas”. Trabaje ahora para que esos ciudadanos atiendan esos pagos sin problemas, señor Montoro. Es su asignatura pendiente. La suya y la de los demás. Ustedes tienen la ocasión de volver a intentarlo.

domingo, 24 de febrero de 2013

Rajoy en el bosque encantado

Rajoy sigue la estela de presidentes que pueden ganar debates, pero no resuelven los problemas.

Ocurrió en el debate sobre el estado de la nación. El presidente del gobierno puso de ejemplo la historia de un bosque de cedros, que tardaba en crecer 200 años. Rajoy hablaba de Educación y me imaginé al presidente perdiéndonos entre los árboles y haciéndonos vivir el debate del Congreso como si fuera un bosque encantado. Una arboleda en la que, según nuestro guía, lo peor de la crisis ha pasado ya, después de haber dado bastantes hachazos, y no hay animales malos del bosque, porque Bárcenas no existe y, si acaso “como en todas partes brotan malas hierbas”, pero el paraje “está limpio”, según sus palabras, y las llamas no nos podrán alcanzar. Nos quedamos dormidos con Rajoy a los pies de un árbol, pero pasa la siesta, despertamos y, después del debate del Congreso, el extesorero del PP estaba allí y los millones de parados, que siguen aumentando, no eran precisamente duendecillos del bosque.
El presidente partió de la idea de que se encontró la tierra quemada. Y es cierto que cuando llegó no estaba la cosa para muchas flores, pero Mariano Rajoy no puede hacer constantemente de bombero torero, dar unos cuantos saltos para capear el temporal, volver al burladero y así que pasen los 200 años. No se acaba de ver la repoblación de Rajoy. Por ahora, sólo su brigada siempre dispuesta con el hacha en la mano. Los brotes verdes de Zapatero son ahora “dejar atrás la senda del desastre”, estar en “el camino adecuado” o “sacar la cabeza del agua”... Si quiere, podemos darnos un baño en la charca y asomar el cogote, pero pasado el chapuzón, fuera todo sigue bastante calcinado.
Y esta es la historia. Que no leerá Rajoy, porque, según dijo, lee “medios de comunicación de referencia” que, según él, alaban los aciertos de su reforma laboral. La misma ley que sigue destruyendo cientos de miles de puestos trabajos. Es raro que no le cuenten que las principales previsiones internacionales indican que en España el paro seguirá subiendo, que hubo ya un rescate bancario, que la gente protesta porque la desahucian entidades a las que incluso hemos ayudado, que aumentan las tasas de pobreza, de cabreo y de ánimo contestatario. Por mucho que el presidente diga que los españoles “aceptan los sacrificios”, ¿hasta cuándo aguantarán semejante cuento?
Es curioso lo de Rajoy. Con un millón de parados más, para justificar su mala gestión económica, le echa la culpa al pasado. En cambio, frente a la corrupción, para enfrentarse a Bárcenas, prefiere que miremos al futuro. Propone unas cuantas medidas y ni palabra de lo ocurrido. Todo un trapecista Mariano Rajoy a la hora de manejar los tiempos. Pasó con gloria el trapecio del debate de la nación y ni siquiera sabemos que hará este año para plantarle cara a la crisis. El objetivo de déficit exige nuevos recortes que todavía no nos han contado. Ni siquiera se cumplió la cifra del 6,3% de 2012 y eso que hubo subida de impuestos generalizada, recortes en sanidad, en educación, en prestaciones por desempleo, se quitó la paga a los funcionarios o se congelaron las pensiones. ¿Qué hará Rajoy este año?
Frente a la corrupción, ya no es que el presidente del gobierno haga equilibrios de funambulista para pasar la cuerda sin que lo veamos caer en la red, es que opta por ni siquiera mentar la soga en casa del ahorcado. Pero mientras continúe sin aclarar lo de Bárcenas, mientras los suyos continúen con el juego de decir cosas que el tiempo va desmontando, Rajoy seguirá en el alambre. De entrada, casi todas las nuevas medidas propuestas esta semana muestran que está por explicar lo que ha pasado. Si el gobierno propone ahora ampliar a los partidos la ley de transparencia o un formato claro sobre cómo publicar las declaraciones de bienes y renta de los políticos, es lógico pensar que lo hace porque asume que lo de ahora no ha bastado. Si el presidente propone que los tesoreros de las formaciones políticas comparezcan anualmente en el Congreso para explicar las cuentas, podría empezar por no impedir los debates o comparecencias sobre cuentas como las de Bárcenas, que ya se han cerrado. Si Rajoy propone dotar de más medios al Tribunal de Cuentas, será porque reconoce que no los tiene, que su control ha sido insuficiente y, de paso, podría empezar por despolitizarlo. Un órgano con doce miembros, ocho a propuesta del partido del gobierno, no parece lo más adecuado.
Concluyendo, los árboles no pueden impedirnos ver el bosque. Ese al que Rajoy quiere llevarnos, aunque realmente se meta en un jardín. Por no ser más certero con el caso Bárcenas y por no decirle a la gente claramente la verdad sobre un año plagado de malas perspectivas económicas. “Hemos demostrado que somos de fiar, que nuestra palabra vale como un contrato”, dijo el presidente sin pestañear esta semana, después de haber hecho prácticamente todo lo contrario a lo que prometió. También dijo Rajoy que “los españoles no son niños”. Sería bueno que no los tratara como tales. Se nos puede llevar al bosque, como si fuéramos la alegre Caperucita, y confundirnos con el camino largo y el corto, para robarnos la merienda, pero tiene más de 200 años este cuento que todos aprendimos y al final es el lobo embustero el que sale trasquilado.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Vuelta al tajo

Rajoy tiene aún las tijeras preparadas. La austeridad con recortes todavía no ha terminado.
 
El tajo como recorte o el tajo como puesto de trabajo. Los dos significados valen para la vuelta de las vacaciones y el comienzo del curso. Mariano Rajoy vuelve al "lío", tal y como él mismo lo definió, con una mochila cada vez más cargada de deberes. El precio del macuto ya lo dice todo, porque acaba de subirle el IVA del 4 al 21 por ciento. Dentro lleva un montón de libros en los que no cuadran las cuentas: cada vez más cerca de los 6 millones de parados, la financiación por encima del 6% del bono a 10 años y un objetivo de déficit del 6,3 para acabar 2012 que no acaba de estar encarrilado. En definitiva, 6-6-6. Quédense con estos números que son endiablados.

Yendo por partes, por mucho que nos bombardeen con la prima y el posible rescate, lo fundamental es el paro, y tiene pinta de que el desempleo seguirá siendo el principal problema, porque con esta política de recortes se antoja la continuidad de la recesión. No consumimos, no crecemos, luego no creamos puestos de trabajo. Si además subimos impuestos, la caída del consumo parece servida. Lo sabe bien el PP, porque lo repitió como un mantra cuando prometía bajar la carga impositiva estando en la oposición. Tenemos, en definitiva, una sociedad asustada, que no gasta, porque no puede o porque teme no poder, si pierde su tajo por culpa de los tajos.

En cuanto al rescate, Europa se debate entre el tipo de asistencia que se prestará de nuevo a España. Rajoy ansía que el Banco Central Europeo compre deuda española en el mercado secundario y es posible que el fondo europeo se quede con deuda en el primario. Puede haber una intervención combinada. En gran medida depende de Alemania, pero antes debe pedirlo Rajoy. El gobierno después nos lo podrá vender como una bombona de oxígeno o como un boca a boca, pero como aliento prestado que será podemos olernos que a cambio nos impondrán recortes como nueva condición. Recordemos que el Consejo de Ministros ya envió a Bruselas un “ajuste” de más de 100.000 millones antes de las vacaciones. Es justo la misma cantidad que habíamos pedido a Europa para la banca, en un primer rescate del que ni siquiera acaba de llegar el primer plazo. Antes, hemos sufrido subidas del IVA, el IRPF, el IBI, abaratamiento del despido, bajada del sueldo de funcionarios, sanidad, educación y, por el momento, no se puede parar de contar, por mucho que nos prometan lo contrario.

No es de extrañar, por lo tanto, que otra asignatura para Rajoy en este curso que empieza sea la de las protestas en la calle. Sindicatos, el 15-M, pero también militares, policías, bomberos o jubilados… Todos esperan el llamado otoño caliente para manifestar en el asfalto lo que no pueden expresar en las urnas hasta dentro de unos años. Unos cabreados porque consideran que la derecha les maltrata, otros porque votaron al PP, pero comparan lo dicho y lo hecho y se sienten engañados. En definitiva, habrá jaleo y el nivel de asistencia a las movilizaciones es otra de las grandes incógnitas por despejar en estos meses. Del mismo modo, la respuesta que el gobierno vaya dando.

El malestar decía que existe entre los propios votantes de Rajoy. Incluso entre su compañeros de partido. La liberación del etarra Bolinaga libera también tensión con las declaraciones discordantes de cargos del PP, en un asunto tan serio y delicado como la política antiterrorista. El presidente del gobierno deberá lidiar también, como líder popular, con las acometidas de Mayor Oreja, Vidal Cuadras o Esperanza Aguirre. Y esto con un horizonte de elecciones vascas y gallegas en las que se juega bastante, si no todo. Una derrota en Euskadi y Galicia, que se sumase a las de Asturias y Andalucía, con un país rescatado y un debate soberanista reavivado en el País Vasco y Cataluña, en puertas también de elecciones el próximo año, podrían poner a Rajoy a los pies de los caballos.

Este verano ha sido azul. Veremos ahora por cuántos años. Hay, en conclusión, unas cuantas interrogantes que el tiempo irá despejando. Podría introducirse incluso una pregunta más en una banda sonora que siempre nos recuerda que el otoño, con sus grises y mudanzas, está ahí al lado: El final del verano llegó… ¿Y tú partirás?

martes, 24 de julio de 2012

En 600

Han vuelto a España las vacaciones en 600. Esta vez en prima de riesgo.

Hoy, como ayer, los españoles vuelven a irse de vacaciones en 600. Por carreteras tortuosas. 600 es el nivel superado por la prima de riesgo. Una cota que marca la dificultad para que España se financie y que tiene al país pendiente de un hilo. En 600 nos vamos y a saber cómo volveremos. De momento desengañados, sobre todo, los que se creyeron el cuento de que la prima se llamaba Zapatero y que, yéndose el anterior presidente, todo iba a arreglarse y los mercados confiarían en Rajoy al volante. Como cancioncilla machacona de autobús podría valer, pero no será la del verano. El PP cogió la prima de riesgo a la mitad de lo que está hoy en día. Otro dato: la española estaba a doscientos puntos de la italiana y hoy la superamos en más de cien. Los socialistas no dejaron el coche como para volar cual gaviota popular, pero algo estará haciendo mal el PP de Rajoy cuando parece que cogemos todos los baches. ¿Qué ha fallado en el mapa o el TomTom del gobierno?

Imaginemos que Rajoy llega a La Moncloa y no se hubiera dedicado los primeros meses a lamentarse y hacerse el sorprendido o engañado con el déficit que tenía España. Hay una responsabilidad del gobierno de Zapatero por esa desviación de un par de puntos y medio, pero no cuela que el PP no supiera más o menos cómo estaban las cuentas, cuando tiene experiencia y contactos por haber sido ejecutivo, oposición y cuando gobernaba en buena parte de las autonomías –principales causantes de esa desviación deficitaria-. Que la Comunidad Valenciana o Murcia, gobernadas por el Partido Popular desde hace muchos años, sean las primeras que han pedido el rescate, es otro ejemplo de que no todo era herencia recibida, ni estamos ahora ante un nuevo testamento. Hacer tanto ruido con la desviación del déficit perjudicó seriamente la imagen de España y fue exagerado, además de quemar energías en enfrentarse en lugar de unirse. Desde luego nada que ver con lo ocultado por la derecha en Grecia, donde se hablaba de un tres y pico y al final era más de un doce. Por cierto, con un ocultamiento en el que participó Goldman Sachs, donde era número dos para Europa el actual presidente del BCE, Mario Draghi.

Imaginemos que, desde el minuto uno, Rajoy hubiera cumplido lo que prometió en la sesión de investidura, se hubiera dejado de herencias recibidas y hubiera llamado al principal o principales partidos de la oposición, marcando un plan, una estrategia de Estado a corto y medio plazo, con lo mal que estaban las cosas y las reformas que se debían acometer. En vez de lastrar la imagen de España hubiéramos ganado en transparencia, credibilidad y Mariano Rajoy en liderazgo, que es lo que se echa en falta a raudales. Imaginemos también que la política con la Alemania de Merkel no es al principio seguidista o incluso pelota y se le hubiera hecho frente común buscando también aliados fuera, que luego parece que llegan con Monti u Hollande de vez en cuando.

Imaginemos que no acusamos a Zapatero de estar intervenido por Europa, para luego llegar al poder y decir que Rajoy es muy independiente, para meses después tener que decir que no hay otro remedio que lo que se hace, porque nos lo exigen de fuera. No fue exigencia e incluso ha sido criticado por Bruselas que Rajoy llegara subiendo el IRPF, recuperando la deducción por compra de vivienda o concediendo una amnistía fiscal, a la vez que subía los impuestos a las clases medias. Llegar a la Moncloa prometiendo no subir impuestos ha terminado siendo un "si no quieres caldo, toma dos tazas", porque ha venido el IVA, el IBI y lo demás.

Imaginemos que Rajoy no hubiera presentado como la definitiva su reforma financiera y hubiera entrado de lleno a arreglar, que no esconder, el agujero de la Bankia de Rodrigo Rato. El tiempo muestra que las reformas de Zapatero fueron parches y no solucionaron la mala situación de los bancos. No teníamos una banca de primera. El tiempo también demuestra que Mariano Rajoy fue quien había optado porque Rato dirigiera los destinos de Caja Madrid y al final le salió rana, con el superministro de Aznar, Rajoy pisó la charca y ahí andamos todos agua al cuello para pagar el crucero de la entidad madrileña y de buena parte de la banca valenciana. Imaginemos también que desde el minuto uno el gobierno no hubiera puesto trabas a que se investigara parlamentaria y judicialmente lo ocurrido. Hubiéramos ganado en imagen de país serio y ahorrado en cabreo para la gente.

Pueblo muy mosqueado hoy en día con la clase política. Incluso a riesgo de pensar que muchos sobran o todos son iguales. Imaginemos que Rajoy hubiera emprendido desde el principio la prometida reforma de la administración. Lo dijo en la sesión de investidura, Rubalcaba se mostró dispuesto a negociarla y fumando espero. Quizás no se pueda hacer de la noche a la mañana, pero si el PP se hubiera puesto manos a la obra es una de esas reformas que la ciudadanía hubiera acogido bastante bien. Lo que no sea ponerse a hacer necesariamente más eficaza un sistema como el autonómico alimenta debates que apuestan por aniquilarlo o soluciones radicales como estas.

Es, en definitiva, demasiado imaginar, pero parece necesario ver que no ha habido y es necesaria otra hoja de ruta. También podemos lamentarnos y seguir dando trompicones, lamentándonos de nuestro destino. Encomendarnos a la fatalidad o a los milagros. Se me ocurre que San Cristóbal sería un buen santo. Patrón de los conductores. Cristóbal Colón nos condujo a lo más alto descubriendo América y otro Cristóbal, Montoro, parece que nos lleva a que nos descubran la miseria del rescate.