Jesús Cintora | Las manos de Lutia

jueves, 19 de mayo de 2016

Aviso a navegantes


Este es un artículo más sobre el 15M. No pretende descubrir nada. Sobre todo, por respeto a un movimiento que debe mantenerse libre de gurús y que tiene en su esencia que nadie lo utilice o se apropie de él. Creo que, precisamente por esto, la espontaneidad del 15 de mayo de 2011 se ha convertido en un símbolo de lucha y libertad. Paradójicamente, porque fue un aviso a navegantes de los que quieren liberarse de una deriva que los hace cada vez menos libres: de la desigualdad, de las elevadas tasas de desempleo, de los que mueven los hilos, de un futuro incierto… Como decía alguno de los lemas de aquellos días: “Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo”.

Hay quien piensa que el 15M fue un puñetazo en la mesa. Es posible. Aunque, más bien pienso en algo menos agresivo: el principal valor simbólico de ese movimiento indignado estuvo en demostrar que la unión hace la fuerza. Esa unidad cívica es mucho más temida y difícil de criminalizar. Si a unas decenas de manifestantes se les unieron varios centenares, y luego miles, y luego las imágenes dieron la vuelta al mundo entero, ahí llegó el impacto, el toque de atención de quienes pensaban que había que hacer algo: “Tu salario y tu pensión no se defienden en el sillón” o “No podemos apretarnos el cinturón y bajarnos los pantalones al mismo tiempo”, rezaban algunas pancartas.

El 15M es la respuesta a la crisis, al pinchazo de la burbuja inmobiliaria, al abuso de la banca, a la corrupción, al despilfarro, a la impunidad, a los recortes, a las reforma laborales, a las directrices de Europa y de los “mercados”... Se dice que fue un movimiento antisistema, pero lo que precisamente pedía era que el sistema, la democracia, funcione, que sea real: “¿Por qué mandan los mercados si yo no los he votado?”, podía leerse.

Tampoco podría entenderse el 15M sin tener en cuenta la influencia de las redes sociales, las soflamas carcas de algunos medios que se convirtieron en involuntarios aliados, la frescura y posterior división de algunos portavoces del movimiento o… que la toma de las plazas tenía un tiempo limitado. Sí, se consiguió y se permitió, pero era cuestión de días. Después, habría que ver si, levantadas las acampadas, se pasaba de las imágenes y las palabras, a los hechos.

Lo cierto es que el PP ganó por mayoría absoluta. Dudo que votaran a Rajoy muchos de los que salieron a la calle el 15M, pero el paro, la desigualdad o los recortes fueron en aumento. Este es también un aviso a navegantes. Queda, eso sí, la demostración de fuerza de un pueblo que salió a la calle, que mostró cívicamente que aún tenía capacidad de unirse y de indignarse. Cinco años después, unos se habrán resignado y otros estarán fuera de la plaza, pero con los mismos ideales. Muchos, incluso, han llegado ahora las instituciones. Todos, en definitiva, sabemos que algunas cosas han cambiado, pero aún quedan muchas por cambiar.

lunes, 16 de mayo de 2016

Pasarse cuatro pueblos


Cuando arranca el día y Manuel se involucra en un ir y venir, sin pararse demasiado a pensar, sus dos nietos se despiden de él en una escuela, sitiada por coches en doble fila, en un barrio al nordeste de Madrid. A Manolo lo conozco hace tiempo. Es uno de esos abuelos, 8 de cada 10 en España, que tienen que echar una mano para que sus hijos lleguen a fin de mes. Es un "viejo parlanchín", como dice él, y como está lloviznando le digo que se ponga a cubierto, a lo que responde que "será por si atacan, porque están cayendo chuzos de punta".

Manuel se mete debajo de mi paraguas y, sin ser economista, ni analista, ni máster en nada, pasa de hablarme del tiempo a contarme que a su hija la despidieron, la han contratado ahora por 700 euros al mes, se levanta a las siete de la mañana y vuelve a casa a las nueve de la noche. La hija de Manolo forma parte de esos 8 millones de trabajadores que han sido despedidos en nuestro país durante la crisis. Además, cuando la han vuelto a contratar, ha perdido casi una cuarta parte del sueldo. Según un informe sindical, representa al 10% de los asalariados de menores ingresos con un recorte del 25% en su poder adquisitivo. 

Manuel y yo sorteamos un atasco de vehículos, que pitan en el agobio de la hora punta madrileña. Antes de volver a pisar la acera, mi acompañante saluda a otro vecino, mientras me dice que "ese está peor, porque lleva casi cinco años en el paro, tiene dos hijos y ya está sin paga". Le digo a Manuel que, en esta España nuestra, prácticamente la mitad de los parados ya no tienen prestación. Pueden ser parte de los ¡3 millones de españoles que antes pertenecían a la clase media y de casi el 40% de pobres que habitan entre nosotros! Están ahí. No son marcianos, por mucho que reciban un trato extraterrestre.

"Bueno, ¿adónde vas, Manolo?", le pregunto. "A casa", responde. Y añade el tópico de: "¿Y adónde vamos a llegar?". Pregunta recurrente, pero sabia. "Sinceramente, no lo sé, porque la gente traga", le digo. Manuel asiente y me da la espalda. Se va y pienso que la fuga de "inversiones" a paraísos fiscales ha crecido un 2.000% en España, que el año pasado el 1% de la población concentró tanta riqueza como el 80% de los más desfavorecidos y que, después de decirnos que "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", somos el país donde más aumenta la desigualdad de toda la OCDE. Las noticias de hoy hablan de un ministro que reconoce que "nos hemos pasado cuatro pueblos con la austeridad". Y si solo fuera eso…

lunes, 15 de febrero de 2016

Como marionetas


Esto es España, el país donde verán estos días a Urdangarin pasear más tieso que una vela, después de habérselo llevado crudo, mientras unos titiriteros son enviados con urgencia a la cárcel. La Justicia no teme que el Duque Empalmado destruya pruebas, pero sí que dos comediantes se fuguen, empuñando sus títeres, y enaltezcan repetidamente el terrorismo. Así que las marionetas deben ser confiscadas y sus titiriteros trasladados rápidamente a prisión, con la misma facilidad con la que se consigue un pelotazo, un contrato a dedo o una mordida. Los titiriteros acaparan el debate nacional. Se han convertido en un problema de orden público.

Aquí Rodrigo Rato puede enseñarte el culo desde el barco, perderse entre las aguas y si te he visto no me acuerdo, pero ¡Ay de ti, filoetarra titiritero! Apoyarás a ETA sobre todas las cosas, igual que seremos sospechosos de apoyar el terrorismo todos aquellos que pongamos el grito en el cielo por semejantes encarcelamientos. Por más que no nos guste la obra, consideremos que deben asumirse responsabilidades por programarla para niños y digamos que también es puro teatro que Pablo Iglesias considere "impecable" la actuación del Ayuntamiento de Madrid.

No ha habido tal brillantez en la gestión del consistorio. Ahora bien, que no nos manipulen como a marionetas y pretendan hacernos creer que estamos ante un escándalo de primer orden, con titiriteros podemitas terroristas y Carmena que es mala, muy mala y pone en peligro el orden y la ley. Manuela la bruja del cuento y el coletas el hombre del saco.

Parece que en España es fácil y sale barato meter en la cárcel a dos comediantes en pleno Carnaval. La Justicia se ha quitado la careta y demuestra que es más exquisita para encarcelar con tanta prisa a políticos, banqueros y poderes fácticos en general. El auto de este juez es de chirigota. No es que no justifique la prisión inmediata. Es que ni se molesta en intentar justificarla. Por eso, yo no me movería del asiento y esperaría a que baje el telón. El show debe continuar. 

Y, entretanto, alerta titiriteros. Zapatero era ETA, Podemos es ETA y tu función puede acabar siendo ETA, o ya nos lo explicarás mejor después de pasar un tiempo en la cárcel. Cuando conviene, los que mueven los hilos ya saben que se trata de no dejar títere con cabeza.

martes, 2 de febrero de 2016

Mariano y Santa Rita, Rita

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Si preguntan a Mariano Rajoy por Rita Barberá, dice que está "absolutamente limpia". Igual que Rato es "un buen amigo", Carlos Fabra es "un político ejemplar", Bárcenas deber ser "fuerte" y a Rus, el contador de billetes, le quiere, "coño, porque sus éxitos son mis éxitos". Porque como le decía Rajoy a Camps, antes de que en el PP valenciano imputaran casi hasta a la gaviota: "Paco, yo siempre estaré ahí, delante, detrás o a un lado, me da igual. Y la historia será una historia feliz, frente a los torquemadas del siglo XXI". Los inquisidores han sido los tribunales, que han ido pasando delante de Rajoy unos cuantos cadáveres políticos. Eso sí, don Mariano se ha mantenido detrás o a un lado, como ya le anunció a Camps que haría. Porque Rajoy se pone de perfil y sobrevive. Con semejante currículum, todavía es presidente y puede seguir siéndolo.

Ya lo dice Rita Barberá si le preguntamos por su "gran amigo Mariano": "Es el mejor y debe continuar gobernando, con un acuerdo con Ciudadanos y el PSOE, evitando pactos sectarios de perdedores de izquierdas que solo buscan echar al PP". Lo dice Rita, que llegó a alcaldesa sin ganar las elecciones, pero pactando con Unió Valenciana. Fue en esos años 90 en los que Aznar gobernaba pactando con el PNV y CiU, hablando catalán en la intimidad. Por entonces no había esas "líneas rojas" que hoy le ponen al nacionalismo cuando conviene. 

Ella se llama María Rita y él Mariano. Como las marías, quedan libres de pecado. Dos supervivientes, por ahora. Uno en la Moncloa y la otra en el Senado. Rodeados hasta el cuello por la corrupción, con tal de no de irse, se permiten guiarnos. Con el privilegio de su aforamiento, a Barberá le preguntan por los chanchullos y pide hablar "de Irán y de Venezuela". La Comunidad Valenciana le queda demasiado lejos. Y eso que, cuando yo no había nacido, Rita ya estaba afiliada. Lleva más de 30 años en política y se ha librado de la Gürtel, de Nóos, de Taula, de Emarsa, del Ritaleaks… Financiaciones ilegales, saqueos, comisiones, contratos a dedo, blanqueo, lingotes de oro, viajes de lujo, bolsos, gintonics y, como diría Rajoy, ¡que viva el vino!

Cuando habíamos oído ya a Alfonso Rus contar los billetes de las mordidas y Anticorrupción había abierto diligencias contra Rita Barberá, el presidente Rajoy fue a Valencia a pedir el voto al PP y allí dijo que Barberá volvería a gobernar, porque es "la mejor alcaldesa que merecen los ciudadanos, frente a una sopa de letras que acosa y miente". Mariano Rajoy se equivocó. Ocultando una vez más la corrupción y porque esa "sopa de letras" llegó a un acuerdo por la izquierda y echó a Rita del gobierno. ¿Se imaginan que un pacto parecido en España hace que Rajoy le siga también en esto a Rita Barberá los pasos? Santa Rita, Rita…

martes, 26 de enero de 2016

Rajoy se hace el muerto

EFE
Mariano Rajoy cogió su atril. Venía de ver al rey. Y ante la España que debiera conocer, porque la gobierna, marcó las prioridades del país, por las que pide seguir en la Moncloa: unidad nacional, lucha antiterrorista, creación de empleo y modelo europeo. Es curioso, porque Rajoy se olvidó de la corrupción. Y eso que el hartazgo con los corruptos aparece entre las mayores preocupaciones de los españoles en todas las encuestas. Pero para el presidente en funciones no era prioritario. Lo pasó por alto al enumerar, varias veces, las materias por las que quiere que le apoyen para seguir gobernando.

Ojo, porque unas cuantas horas antes habían imputado al PP, al partido del gobierno, el mismo que Mariano Rajoy lidera, por la destrucción de los ordenadores de Bárcenas. Nadie entre los periodistas le preguntó. Las últimas veces que le han hecho preguntas sobre la corrupción, Rajoy hasta se enfadó: "¿Eso qué tiene que ver con la economía? Si quiere, hablamos de lo que queremos hacer en España y, si no, usted misma", respondió airado en la SER el mismo Mariano Rajoy que ahora dice que necesitamos un presidente "digno" y "sin hipotecas".

Es un Rajoy al que, incluso en su propio partido, un importante sector considera precisamente hipotecado. Y es justo por la etapa de Bárcenas. La misma por la que cada vez más gente en el PP reniega de Mariano Rajoy y cree que estamos en el momento oportuno para amortizarlo. Así ocurre aunque, por ahora, callen. Igual que calla el presidente en funciones al preguntarle sobre la corrupción.

¿Y por qué reniegan del todavía líder del PP y lo amortizan? Porque también los hay en el Partido Popular que hablan en secreto de regeneración y de que necesitan a dirigentes alejados del "Luis, sé fuerte", de Rato, de los púnicos, de los comisionistas y derivados. ¿Por convicción o por necesidad? Pues digamos que tener el poder aplaca a las fieras, pero Rajoy sabe que, en cuanto ese poder peligra, si hace falta lo arrojarán a los leones.

¿Y qué puede hacer? Es curioso, pero para salvarse de las garras de los suyos, Mariano Rajoy se hace el muerto y espera la ayuda de sus oponentes. Para no morir, espera que antes en el PSOE se maten entre ellos. O entre el PSOE y Podemos. Todo un manual de supervivencia del Marianismo, que Rajoy Brey ya dejó escrito en los mensajes de móvil a Bárcenas: "Tranquilidad. Es lo único que no se puede perder. Al final la vida es resistir y que alguien te ayude". Rajoy está lanzando ahora un S.O.S. a sus supuestos enemigos políticos y no descarta que al final sean tan primos que se maten por ir a socorrerle.